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lunes, 8 de mayo de 2017

Reseña Nº 154: Si no despierto

Si no despierto (2010)

elige-un-libro
Lauren Oliver
Ediciones B
B de Blok
512 páginas
Juvenil

"Abro los ojos al oír la alarma del despertador. Son las seis y media del doce de febrero. Estoy en mi cama. Hoy es día de Cupido". Pág. 177.


Sí, el doce de febrero es el día de Cupido. En el instituto Thomas Jefferson, ubicado en el pequeño pueblo de Ridgeview, en el estado de Connecticut, es un suceso importante. En este establecimiento educacional, como en todos, los adolescentes miden su popularidad en base al número de rosas que reciben aquel día, ya que amigos y novios se regalan mutuamente la preciada flor simbolizando el aprecio que se tienen. Por lo tanto, el no recibir ninguna, es motivo de vergüenza y soledad. 

"¿Es que nadie te ha dicho que tu popularidad se mide por el número de rosas que recibes el día de Cupido? Pág. 97.

Recibir rosas no es un problema para Sam Kingston, quien cursa su último año de instituto. Ella es popular y muchos esperan con ansias regalarle una, partiendo por sus también populares amigas: Lindsay, Elody y Ally.
Pero en el instituto, también hay alumnos que no reciben rosas, son los impopulares, los ignorados; los bichos raros. Sam aún recuerda los días en que ella era una perdedora, pero ahora está del otro lado, y el chico que tanto deseaba en aquel tiempo, ahora es su novio: Rob.

"Después de años de esfuerzos, yo había logrado escalar desde las filas de los pringados más pringados hasta, digamos, clase media". Pág. 53.

Pero para llegar a la cima, a debido cortar con su pasado, olvidar lo que amaba y a los amigos de aquellos días. A cambio, ha logrado formar nuevos lazos con sus actuales amigas; una amistad inseparable y complice. Disfrutan de la vida al máximo, riéndose de todo y todos; rebasando los límites. Muchas veces sin razón ni motivo, humillan a los demás alumnos, hieren sus sentimientos sin importarles nada. Las populares tienen esa libertad.

"Lo que quiero decir es que podemos permitirnos hacer cosas así. ¿Y por qué? Pues porque somos populares. Y, precisamente, somos populares porque hacemos lo que nos da la gana". Pág. 21.

No sólo es día de Cupido, también es Viernes: día de fiesta. Sam y sus amigas viven el último día de la semana con normalidad, reciben sus rosas, van a sus clases, y se preparan para la gran fiesta que hará en su casa un antiguo amigo de Sam: Kent McFuller, con quien no habla hace más de siete años.
Es una noche especial para Sam, porque además, planea acostarse con Rob, para al fin perder la virginidad que tanto le reprochan sus amigas.

"He decidido acostarme con él porque quiero pasar a la página siguiente; porque el sexo siempre me ha asustado y ya no tengo ganas de seguir asustada". Pág. 63.

Pero las cosas no salen como esperaba. En la fiesta, ciertas situaciones se escapan de su control, y el alcohol sólo contribuye a empeorar las cosas. Luego, un desafortunado accidente acaba con la vida de Samantha. Ella vuelve a despertar por la mañana, creyendo que todo ha sido un mal sueño, pero al fijarse en la fecha y hora, se da cuenta de que nuevamente es doce de febrero, y que el día ha vuelto a comenzar para ella. Revivirá ese día hasta que descubra la verdadera razón que la mantiene atrapada en dicho bucle temporal. Cuando lo haga, no sólo dejará de repetir el mismo día, sino que aprenderá mucho más de sí misma y de la gente que la rodea.

"Y si no despierto cuando llegue el alba". Pág. 115. 

Fiestas, alcohol, chicas populares, novios perfectos, perdedores, etc. Debería odiar profundamente este libro, pero no. Si hay algo que me encanta, son los contrastes, y esta historia profundiza en estos típicos clichés de la literatura juvenil, pero a través de sus opuestos, contrastando la superficial frivolidad, con las experiencias difíciles de la juventud, dejando expuesto el lado humano y las problemáticas que hay detrás de los protagonistas. 

En ningún momento me descoloraron las frases y actitudes juveniles, ya que todo se desarrolla dentro del marco de jóvenes de instituto, de adolescentes de diecisiete años hacia abajo, que están en la flor de su vida, que quieren comer, reír, fumar, tener sexo, beber alcohol; quieren probarlo todo. Explotan en sensaciones, se sienten vivos y no saben contenerse. Ahora, ¿cómo sacar ese lado oculto de los típicos adolescentes? La respuesta es simple: poniéndolos en situaciones límite. Y eso la autora lo manejó de forma extraordinaria.

Nos presenta a esta chica Sam de diecisiete años, que luego de pasar desapercibida y ser una perdedora, logra de alguna forma a través de la amistad con una chica popular, escalar en el retorcido mundo del instituto. Crece, sobresale, se vuelve bella, ahora todo el mundo está a sus pies. Ya no tiene por qué reprimirse, está abrumada, cegada por su popularidad, no piensa en lo que dice, en lo que hace, se deja llevar por sus amigas, y sólo intenta cumplir con sus deseos reprimidos, como ese novio inalcanzable al que tanto deseaba y que ahora lo tiene al alcance de su mano.
Este personaje necesita una experiencia fuerte, algo que la remezca, que la saque de su sopor: Muere. ¿Qué experiencia más traumática que la muerte?

"Me pregunto qué haré para soportar los millones y millones de días que me esperan, días que serán iguales a hoy, como espejos proyectando la misma imagen hacia el infinito". Pág. 182.

Y a partir de esta experiencia estructura el libro. Este morir y volver a repetir el día, marca la pauta. Es la columna vertebral de la cual se van desprendiendo las subtramas. Este misterio de la repetición  es lo que impulsa al personaje principal a indagar en la vida de sus compañeros, mostrando su lado humano, sus problemas y situaciones críticas. Esto evitó que la historia cayera en una situación monótona, porque cada acción diferente que realiza la protagonista, modifica los acontecimientos, llevando la historia por caminos alternativos, y en cada uno se logra apreciar lo que hay detrás de cada personaje cercano a Sam. Mientras la chica busca la forma de escapar del bucle temporal, el lector la acompaña en busca de la clave para terminar con la pesadilla.

"De manera que ya tengo un plan para hoy. Y creo que es en este momento cuando lo entiendo por fin: la clave está en hacer lo que puedes". Pág. 269.

La experiencia es nueva, la protagonista cree que es un sueño, al principio le cuesta mucho entender lo que le ocurre, hay una evolución lenta de su personalidad, no cambia de forma brusca, es un proceso creíble. Cada día que despierta pasa por diversas etapas: desorientación, miedo, rabia, aceptación, experimentación, descubrimiento, solución.
Poco a poco vamos conociendo a la verdadera Sam, la chica frívola y egoísta de las primeras páginas va quedando atrás, para dar paso a una Sam empática, amistosa y preocupada de los demás. Empieza a entenderse a sí misma, a conocer los verdaderos deseos de su corazón, ya libre de los convencionalismos e influencias exteriores. Se da cuenta de lo insignificantes que eran las cosas que la amargaban o preocupan; empieza a valorar lo que tiene. Recupera el amor por sus padres, por su hermana pequeña. Se da cuenta  a quien ama realmente. Mira a sus amigas con otros ojos, y entiende lo importante que son para ella. Pero el tiempo corre: ¿Y si no despierto?

"Lo que quiero decir es esto: tal ves tu puedas permitirte el lujo de esperar. Tal vez para ti haya un mañana. Tal vez para ti haya mil mañanas, o tres mil, o diez mil, y te quede tanto tiempo que puedas bañarte en él, entretenerte, dejar que se te escurra entre los dedos. Tanto tiempo que puedas desperdiciarlo.Pero para otras personas, solo queda un hoy. ¿Y sabes qué? Es imposible saber a cuál de los dos grupos perteneces". Pág. 257. 

Algo que me encantó del libro, es el segundo plano en que se coloca el amor juvenil de pareja, el cual tiene un papel importante dentro de la historia, pero no es el principal. El amor absoluto es el protagonista, el amor por la familia, por los amigos, por la pareja, por los lugares, momentos y recuerdos: "El amor a la vida".

"En ese momento soy perfectamente consciente del cariño que le tengo. Y también del cariño que le tengo a los feos ladrillos color mostaza del Thomas Jefferson y a sus pasillos pintados de rojo oscuro. Y a Ridgeview. porque es un sitio pequeño y aburrido, y también a todas las personas que viven en él. Amo mi vida. Deseo volver a mi vida. Págs. 149 - 150.

Aborda el complejo escenario del suicido juvenil, lo trata de una forma muy inteligente a través de ese mágico talento de revivir el día de Samantha. Nos da la perspectiva de que las cosas pueden ser diferentes, está en nuestra propia voluntad cambiarlas, ese pequeño cambio debe provenir de nuestro interior, pero puede ser despertado por una persona externa, lo que podría evitar una tragedia: Nunca es tarde.

"-Ya es demasiado tarde -musita. 
-Nunca es demasiado tarde -le respondo". Pág. 445. 

Cada día que Sam revive, el lector la acompaña, experimenta con ella, aprende con ella, y se refleja en su forma de ver la vida, porque todos, de vez en cuando, perdemos la perspectiva del hermoso mundo en que vivimos, y esta historia nos remece, nos ayuda a volver a apreciar nuestra vida. Es un libro juvenil potente, cargado con un poderoso mensaje de esperanza, emotivo hasta la médula. Capaz de detener el tiempo en el agitado mundo en que vivimos.

"Muchas cosas se vuelven hermosas cuando las miras despacio". Pág. 329. 

Muchas gracias a Ediciones B Chile por el envío del ejemplar